Café y Té, una larga historia…

Historia del Té

En lo que a etimología se refiere, la palabra té proviene del holandés “Thee”, dado que fueron ellos los primeros en entrar en contacto con comerciantes chinos a través del puerto de Amoy (Xiamen, China), donde se hablaba un dialecto del chino y lo denominaban “t’e” (pronunciado “tai”).

En cuanto a sus orígenes, cuenta la leyenda que el sabio emperador Shennong, que reinó hace más de 5000 años, dispuso entre otras normas que el agua para consumo humano fuese previamente hervida. Se dice que en uno de sus viajes se sentó a descansar cerca de unos árboles silvestres, y una suave brisa agitó sus ramas de manera que cayeron unas hojas en su cuenco de agua caliente. Dejando a un lado la leyenda, lo cierto es que la cultura china ha sido la desarrolladora del cultivo de esta planta hasta convertirla en lo que es hoy.

No fue hasta el siglo IV cuando la bebida se popularizó y se empezó a tomar como una delicia, puesto que anteriormente se tomaba sólo con fines medicinales. Además, parejo al desarrollo de la bebida, también se comenzaron a fabricar complementos como teteras o tazas. De China pasó a Japón a través de los monjes budistas de la escuela Zen, que hicieron de beber té todo un arte, como queda patente en la “Ceremonia del té” o “Cha-no-yu”. El primer té que llegó a Europa fue a través de los comerciantes venecianos, quienes traían mercancías desde Oriente, pero esto no fue algo realmente remarcable, sino que es algo casi simbólico, pues las cantidades eran ínfimas. Los que realmente iniciaron el comercio del té fueron los holandeses, que lo conocieron a raíz de sus rutas comerciales con Japón en el siglo XVI, y durante muchos años ellos tuvieron el monopolio de las rutas, introduciendo poco a poco el té en Europa.

Sin embargo, un siglo más tarde, durante el reinado de Isabel I, Inglaterra creo la Compañía de las Indias Orientales, que llegó a arrebatarle el monopolio de este comercio. Al principio, la Compañía comerciaba con China, pero cuando descubrieron que en la India también había posibilidad de cultivar el té, enseguida empezaron a explotarlo. Gracias a este cultivo en la India se consiguió abaratar el coste, permitiendo la apertura del mercado a más países. Hoy en día India es el mayor productor de té, seguido de China y Ceilán.

Otros países como Estados Unidos también vieron la llegada de dicha bebida en el siglo XVII, gracias al gobernador Peter Stuyvesant. El continente africano acogió el té mediante sus rutas propias de comercio, llegando a convertirse en el norte del continente en bebida nacional del país, como es el caso de Marruecos. Si hablamos de España, el té llegó sobre el siglo XVIII como una moda inglesa y francesa, pero no llegó a convertirse en una bebida tan importante como el café o el chocolate.

Disfruta

de una buena

taza de té

Historia del Café

La primera planta tiene su origen en Absinia, la actual Etiopía, de donde surgieron dos leyendas diferentes que intentaban dar explicación al descubrimiento de estos místicos granos.

La primera leyenda cuenta la historia de cómo un pastor de cabras notó que sus animales se animaban más de lo normal cuando comían los frutos rojos de un arbusto silvestre. El pastor, picado por la curiosidad, decidió tomar también dichos frutos. Más tarde, un grupo de monjes vio como éste bailaba con sus cabras, encantado por los efectos vigorizantes del café. Así pues, los monjes comenzaron a hervir los granos y a utilizar el líquido en sus ceremonias, para permanecer despiertos durante toda la noche.

La segunda leyenda habla sobre la condena de un musulmán por sus enemigos a vagar por el desierto. El hombre, sumergido en el delirio, creyó oír una voz que le ordenaba comer de la fruta del árbol de café. Cogió los granos y los intentó ablandar con agua, como no lo consiguió, decidió beberse el agua. Después de esto, y tras salir del desierto, difundió su milagrosa receta.

Dejando a un lado las leyendas, no será hasta el siglo XV en Yemen cuando se tenga certeza del cultivo de café, aunque probablemente antes ya se realizase. A Europa llegó gracias a los comerciantes venecianos que en 1615 comenzaron a traerlo, pero no fue hasta 1683 que se abrió en la misma ciudad el primer establecimiento dedicado exclusivamente a esta bebida. Además, muchos mercantes de Europa tomaron la costumbre de tomar café, por lo que hizo que se propagará aún más rápido al continente europeo.

Toda esta fama que giró en torno al café promovió la plantación y cultivo de la planta fuera de su lugar de origen, Malabar (India) o Java fueron algunos de los lugares asiáticos que comenzaron a producirlo. En la actualidad, hay tres grandes zonas geográficas de cultivo de café, éstas son Asia Pacífico, Latinoamérica y África. Además, es el segundo producto más comercializado en todo el mundo, por encima de él sólo está el petróleo.

El placer

de un

buen café